Sí, es completamente legal. En las líneas subsiguientes se explicará el fundamento jurídico de esta afirmación.

Actualmente en Venezuela el control cambiario es mucho más flexible que antes, aunque no inexistente, gracias al Convenio Cambiario N° 1 del año 2018[1]. El artículo 8 de este Convenio, concatenado con el artículo 128 de la Ley del Banco Central de Venezuela (BCV)[2], dejan claro que es posible pactar un contrato cuya moneda de pago sea extranjera.

Artículo 8 del Convenio Cambiario N°1:

De  acuerdo con lo dispuesto en el artículo 128 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley del Banco Central de Venezuela, el pago de las obligaciones pactadas en moneda extranjera será efectuado en atención a lo siguiente:

a) Cuando la obligación haya sido pactada en moneda extranjera por las partes contratantes como moneda de cuenta, el pago podrá efectuarse en dicha moneda o en bolívares, al tipo de cambio vigente para la fecha del pago.

b) Cuando de la voluntad de las partes contratantes se evidencie que el pago de la obligación ha de realizarse en moneda extranjera, así se efectuará, aun cuando se haya pactado en vigencia de restricciones cambiarias.

Artículo 128 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley del Banco Central de Venezuela:

Los  pagos  estipulados  en  monedas  extranjeras  se cancelan, salvo convención especial, con la entrega de lo equivalente en moneda de curso legal, al tipo de cambio corriente en el lugar de la fecha de pago

Por regla general, conforme al artículo 128 de la Ley del BCV, cuando se pacta una obligación en divisas, el deudor tiene la opción de pagar el monto equivalente en bolívares, que es la moneda de curso legal, ya que como establece la referida disposición legal, se entiende que en los contratos pactados en divisas la moneda extranjera ha sido establecida como moneda de cuenta, es decir, como referencia y no como moneda de pago, salvo convención especial. Por ello es necesario que la respectiva cláusula sea inequívoca y deje claro que el pago deberá hacerse necesariamente en esa moneda extranjera.

Los tribunales venezolanos han sido reacios para admitir que en un contrato se ha establecido una divisa como moneda de pago; por lo general asumen que la divisa ha sido escogida como moneda de cuenta y no como moneda de pago, por lo que dan al deudor la opción de pagar en bolívares.

Por ejemplo, si la respectiva cláusula establece que el precio a pagar es cien mil dólares de los Estados Unidos de América (100.000,00 USD), sin más detalles, se entenderá que el dólar fue escogido como moneda de cuenta y no de pago, por lo que el tribunal condenará al deudor a pagar su equivalente en la moneda de curso legal.

Como ya se ha mencionado, la cláusula que establece el precio a pagar debe ser suficientemente clara, de manera que dé a entender que la divisa escogida es la única moneda con la que el deudor podrá pagar, excluyendo cualquier otra moneda, incluyendo la de curso legal.

Vale destacar que este tema es de gran importancia para los contratos marítimos pactados y ejecutados en Venezuela.

Por ejemplo, en un contrato de fletamento o arrendamiento de buque ejecutado en Venezuela, lo normal es que el pago sea acordado en dólares, que es considerada la moneda universal. Ahora bien, una deficiente redacción de la cláusula de pago podría dar como resultado que el tribunal venezolano otorgue al deudor la opción de pagar el equivalente en bolívares. Esto no sería nada rentable, ya que el dólar es la moneda por excelencia en el negocio marítimo, amén del proceso hiperinflacionario que ha azotado al bolívar desde finales del año 2017.

Es por lo anterior que se hace necesario ser enfático sobre la necesidad de redactar la respectiva cláusula contractual para que sea inequívoca la intención de las partes de escoger el dólar, o cualquier otra divisa, como moneda de pago.

Autor:

Abg. Argenis Rodríguez

Asociado Junior

Fuentes consultadas:

[1] Gaceta Oficial número 6.405 Extraordinario, de fecha 7 de septiembre de 2018.

[2] Gaceta Oficial número 6.211 Extraordinario, de fecha 30 de diciembre de 2015.